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Quien nos iba a decir que el verbo SER, es decir, el verbo EIMI, podía constituir, en determinadas condiciones, un pronombre.
Primero reflexionemos sobre qué es el verbo ser: un verbo copulativo? un verbo existencial?
¿Qué es un verbo copulativo? Un verbo que sirve para unir un nombre y algo más, generalmente un adjetivo, pero más cosas. Por ejemplo:
Nombre + adjetivo: Pepito es tonto.
Nombre + sintagma preposicional: Pepito es de cartón, de Gandía, de armas tomar.
Nombre + nombre: Pepito es José.
Nombre + adverbio: Pepito es "for ever".
Nombre + verbo: Pepito es morirse.
Nombre + oración: Pepito es aquí te pillo aquí te mato.
Nombre + CONJUNTO VACÍO: Pepito es (NADA).
Es decir, que el verbo ser sirve para casi todo. ¿Qué significa esto? Pues que el verbo ser está vacío de contenido, porque si tuviera un contenido específico no serviría para tantas cosas, sino para unas pocas. Como por ejemplo el verbo "poner", donde lo que se espera es un objeto o, si se usa sin objeto y el sujeto son las gallinas, no hacen falta ni los huevos. El verbo "poner" sumado a las gallinas, sólo sirve para una cosa. ¡Qué lejos está del verbo "ser"!
Pues después de esto, lo que quiero decir es que el verbo EIMI con un pronombre relativo, tenga o no valor circunstancial, acaba siendo equivalente a un pronombre indefinido. ¡Y esto parece magia o del arte de Birlibirloque! Pero ocurre porque EIMI es un comodín, simple y llanamente eso, un comodín:
He aquí el ejemplo:
ἔστιν οἷς "existe para los que", es decir "existen algunos para los que", es decir "hay gente para la que", es decir "para alguna gente" o "para algunos".
Al final resulta que la locución
ἔστιν οἷς acaba siendo equivalente semánticamente a τισί. ¡QUIÉN NOS LO IBA A DECIR!
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